Muchos coches eléctricos incluyen un cable adaptador que encaja sin problema en un enchufe doméstico. Y de ahí nace el malentendido: si entra, ¿se puede cargar en cualquier enchufe? Puede aguantar unos minutos, sí, pero en realidad te pones a ti y a los demás en peligro mortal.
Mientras el cable de carga y la electrónica del vehículo están preparados para altas intensidades, la instalación eléctrica del hogar solo está pensada para consumos modestos. Si enchufas un cable de carga, llevas la instalación a su límite, y durante horas.
Eso genera tanto calor que pueden llegar a fundirse partes de la instalación y provocar un incendio.

Lo más traicionero del riesgo de incendio es que puede empezar en puntos ocultos dentro de la pared o del propio enchufe. Los aislamientos de los cables pueden empezar a derretirse sin que te des cuenta. Y si cargas durante horas por la noche y sin vigilancia, un incendio de cable puede pasar desapercibido mucho tiempo y poner vidas en peligro.
Aunque muchos seguros de hogar y de edificios cubren daños relacionados con la carga, la cobertura puede peligrar si utilizas una instalación que no está dimensionada para vehículos eléctricos o que no ha sido instalada por un profesional autorizado.
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