Aunque los coches eléctricos tienen menos piezas móviles que los de combustión, también necesitan cuidados periódicos. Estos son los motivos clave:
La frenada regenerativa reduce el desgaste de las pastillas, pero los discos y el líquido de frenos deben revisarse con regularidad: con poco uso pueden corroerse o perder eficacia.
El alto par y el mayor peso de muchos eléctricos aceleran el desgaste. Revisa la presión y el estado a menudo y, si toca, adelanta el cambio.
La batería es el componente más caro del coche. Muchos modelos usan refrigeración líquida que requiere mantenimiento para evitar sobrecalentamientos o pérdida de prestaciones.
Muchos eléctricos calientan y enfrían con bomba de calor. Conviene comprobar la carga de refrigerante y mantener el sistema para conservar la eficiencia.
Al ser, por lo general, más pesados, en los eléctricos es vital revisar la suspensión: amortiguadores, muelles, rótulas y cojinetes, detectando a tiempo cualquier desgaste o daño.
Seguir leyendo
¿En qué fijarse al comprar un coche eléctrico de segunda mano?