Suena obvio, pero los coches eléctricos se cargan en puntos de carga o en una wallbox.
Ahora bien, ¿dónde están y en qué se diferencian?
Suelen ofrecer hasta 11 kW y los verás en la calle, en aparcamientos o en parkings.
La ventaja es clara: si el coche va a estar aparcado un buen rato, puede ir cargando sin prisas. Además, normalmente son más baratos que los cargadores rápidos.
Con 11 kW suele bastar para llenar durante la noche un coche con batería grande. En ciudad, lo habitual son puntos de 11 a 22 kW.

Las más lentas cargan a 3,7 kW o menos. A primera vista puede parecer poca cosa.
Durante la noche, muchos coches con batería pequeña se cargan por completo. En los de batería grande quizá no llegues al 100 %, pero sumarás varios cientos de kilómetros de autonomía.
Suelen estar en garajes, plazas privadas o hoteles. Con suerte, incluso son gratuitas.
Los encontrarás en lugares muy concurridos: supermercados, tiendas de bricolaje, centros comerciales, gasolineras o áreas de servicio de autopista.
Ofrecen más de 50 kW para que, en una parada corta, cargues rápido. Sus tarifas suelen ser más altas que en los puntos lentos.
Aquí compensa comparar precios para dar con una tarjeta de carga que te salga a cuenta.

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¿Cómo activo un punto de recarga?