Las tarifas por inactividad existen para que los puntos de carga roten y los pueda usar más gente. Se aplican cuando el coche ya está al 100 % y sigue enchufado, o cuando se supera un tiempo máximo de carga.
Este cargo puede ir de unos céntimos a varios euros por minuto y encarecer mucho la recarga. Algunos proveedores ponen un tope, normalmente 12 € o 20 €. Si no hay límite, la factura puede dispararse hasta varios cientos de euros.
Las condiciones varían según el operador, pero suelen moverse entre 5 céntimos y 1 euro por minuto. Para evitarlas, pon una alarma y desconecta el coche a tiempo. Si aún no has alcanzado el nivel de carga deseado, puedes reiniciar la sesión.
Otra opción es usar un proveedor de recarga que no aplique tarifas por inactividad. Es muy útil si sabes que el coche va a estar cargando durante horas.
Las tarifas por inactividad dan para debate. La intención —liberar los puntos cuanto antes— es buena, pero la aplicación técnica aún no siempre es justa y hay muchos casos en los que acaban pagando usuarios que no deberían.
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¿Cómo suelen ser las tarifas de carga?