En los últimos años, muchos conductores se han pasado al eléctrico, aunque las voces críticas también se han hecho oír. Quizá tú también te preguntas si el cambio te compensa. Adelantamos algo: a algunos aún no les encaja, pero para la mayoría un eléctrico es ya una alternativa muy atractiva.

La oferta de eléctricos no deja de crecer, pero en algunas categorías aún faltan opciones realmente atractivas. Se debe, sobre todo, a los altos costes de desarrollo, a la capacidad de producción limitada y a que las marcas priorizan los segmentos más demandados, como los SUV y los modelos premium. El precio de las baterías y ciertas limitaciones tecnológicas siguen siendo un freno, especialmente para utilitarios asequibles o coches con autonomías muy altas. También influye la aceptación del mercado: en furgonetas o pick-ups la demanda es baja y los fabricantes avanzan con cautela.
Más abajo tienes un resumen de la variedad de modelos y los precios aproximados por categoría.

Incluso cuando todo encaja, pasarse a lo eléctrico exige ceder en algunos puntos, cambiar hábitos y tener cierta capacidad de adaptación. Aún faltan redes de carga realmente densas, talleres con especialistas suficientes, un mercado de segunda mano maduro y un conocimiento más generalizado. Además, el tema se debate a menudo con poco rigor y titulares exagerados, lo que alimenta mitos.
Las baterías son voluminosas y pesadas, por eso hoy quienes mejor igualan la autonomía de un coche de combustión son, sobre todo, las berlinas de tamaño medio. Admiten baterías grandes y su buen coeficiente aerodinámico ayuda a la eficiencia. En la gama alta, muchas berlinas incorporan sistemas de carga muy potentes. Si necesitas mucha autonomía, este es el segmento a mirar.
Los SUV y crossover con baterías grandes también sirven para viajar, pero son menos eficientes. Con baterías pequeñas la autonomía cae, aunque puede compensarse con cargas rápidas. Los modelos más caros suelen superar las 2,5 toneladas, lo que reduce aún más el alcance.
Los utilitarios montan baterías más pequeñas y, en general, ofrecen menos autonomía. Como dejan poco margen a los fabricantes, a menudo recortan en la tecnología de carga. Si puedes cargar en casa o en el trabajo, el día a día será sencillo, pero en viajes tendrás que parar más veces.
Donde la autonomía es más baja es en microbuses y furgonetas: baterías pequeñas, mucha resistencia aerodinámica y mucho peso. La demanda además es reducida, así que la oferta es limitada.
Autonomías modestas o potencias de carga bajas no tienen por qué ser un problema. Un furgón de reparto, por ejemplo, suele hacer menos de 100 km al día: una batería grande sería peso extra innecesario. Tampoco hace falta una carga ultrarrápida si puede enchufarse por la noche.
El consumo depende de más cosas: tu forma de conducir, el tipo de recorrido y el clima. A 120 km/h por autopista se gasta más; en ciudad y carreteras secundarias, menos. La calefacción y el aire acondicionado también influyen bastante.
Según cómo puedas cargar en el día a día, así será el tamaño de batería que necesitas. A veces una batería pequeña basta; en otras, el esfuerzo de recarga podría ser excesivo.

La infraestructura de carga cambia mucho según dónde vivas. Si tienes vivienda unifamiliar con garaje, lo ideal es instalar una wallbox. En edificios de vecinos, a menudo dependes de puntos públicos. Puedes comprobar la disponibilidad con apps de mapas de carga. Lo ideal es tener puntos de carga lenta a menos de 500-1000 metros.
Muchas comunidades modernas permiten preinstalar o añadir wallbox. Como inquilino, en determinados casos puedes solicitar su instalación.
Los aparcamientos también incorporan cada vez más cargadores. A veces compensa un abono con plaza con carga. Si no hay carga lenta cerca, los cargadores rápidos son una alternativa: suelen estar en supermercados, tiendas de bricolaje o gasolineras.
Mapa de puntos de cargaPara que el eléctrico no se convierta en una fuente de estrés, conviene asumir que aún hay retos: tarifas de carga enrevesadas, planificación de viajes largos o cargar en destinos vacacionales. Si no te apetece lidiar con ello, quizá te convenga seguir con un combustión. Con un poco de investigación y ganas de probar, la mayoría de obstáculos se superan.

Un eléctrico requiere menos mantenimiento que un coche de combustión, pero no es nulo. Con marcas nuevas o poco implantadas puede haber escasez de talleres y recambios. Incluso los fabricantes tradicionales no siempre tienen personal suficientemente formado. Si buscas tranquilidad a largo plazo, fíjate en que haya buena red de mantenimiento y reparación.
Para terminar, un vistazo a los principales segmentos con autonomías, consumos y tamaños de batería típicos. Datos de https://ev-database.org/.
ev-database.orgEn este segmento suelen aparecer las innovaciones en propulsión y carga, y se alcanzan autonomías muy altas gracias a baterías de gran tamaño. En consecuencia, el peso es elevado: hasta 2,5 toneladas.
|Autonomía|450 km - 700 km| |Oferta|amplia| |Peso|1800 kg - 2500 kg| |Batería|50 kWh - 120 kWh| |Consumo (100 km)|14 kWh - 21 kWh| |Precio|€€ - €€€|
Ahora mismo, donde hay más variedad es en SUV y crossover. Las prestaciones y la eficiencia varían muchísimo, así que conviene valorar cada modelo según tu uso.
|Autonomía|170 km - 540 km| |Oferta|muy amplia| |Peso|1600 kg - 3100 kg| |Batería|30 kWh - 120 kWh| |Consumo (100 km)|16 kWh - 32 kWh| |Precio|€ - €€€|
En utilitarios la oferta es moderada. Por diseño, su autonomía suele ser menor que en SUV o berlinas.
|Autonomía|225 km - 450 km| |Oferta|moderada| |Peso|1280 kg - 1950 kg| |Batería|30 kWh - 78 kWh| |Consumo (100 km)|15 kWh - 19 kWh| |Precio|€€|
La oferta de microbuses y furgonetas es todavía escasa. Para comparar, aquí van unas cifras de referencia.
|Autonomía|200 km - 370 km| |Oferta|poca| |Peso|1800 kg - 2800 kg| |Batería|45 kWh - 90 kWh| |Consumo (100 km)|20 kWh - 29 kWh| |Precio|€€|
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¡Así tu batería dura más tiempo!