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Un repaso exprés a las diferencias clave y a lo que hace especial conducir un eléctrico.

Encendido

El encendido clásico de los coches de combustión no existe en los eléctricos. Muchos se activan automáticamente al sentarte y pisar el freno. En algunos aún verás un botón de arranque que enciende el sistema de infoentretenimiento.

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Selector de marcha

Los eléctricos suelen llevar una transmisión de una sola velocidad. No hay de 1ª a 5ª, sino Adelante y Marcha atrás, además de Neutro y Aparcar.

D - Conducir B - Modo regenerativo (menos habitual) N - Neutro R - Marcha atrás P - Aparcar

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Par instantáneo y aceleración

Los eléctricos entregan la potencia al instante y sin retrasos. En la práctica: salidas fulgurantes, respuesta inmediata y una conducción muy dinámica.

Conducción con un solo pedal y recuperación

Una diferencia clave es la recuperación de energía: al soltar el acelerador, el coche frena por sí mismo y aprovecha esa energía para recargar la batería. En muchos modelos puedes ajustar el nivel de recuperación.

Recuperación suave: el coche rueda casi como uno de combustión.

Recuperación intensa: podrás conducir casi sin tocar el freno.

Ojo: con la batería llena, la recuperación puede estar limitada.

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Ajusta tu percepción de la velocidad

Como los eléctricos son muy silenciosos, al principio puede costar calcular la velocidad, sobre todo en ciudad.

Consejo: fíjate a propósito en el velocímetro hasta que te acostumbres.

Cargar en lugar de repostar

Aquí llega la gran diferencia: enchufas y cargas, no repostas.

Tipos de carga

AC (corriente alterna): típica en casa o en puntos públicos normales (por ejemplo, con wallbox). Tiempo de carga: 4–10 horas según potencia.

DC (carga rápida en corriente continua): ideal en autopista. Tiempo de carga: 15–45 minutos (10–80 %).

Enchufe doméstico: muy lento, solo para emergencias.

Mucha gente sigue una regla sencilla: «Si está aparcado, que cargue». Cargar a menudo durante poco tiempo suele ser más eficiente que esperar a llenar al 100 %.

Conectores y cables

Carga en puntos públicos

Apps de carga (p. ej., EnBW mobility+, PlugShare, Chargemap) muestran ubicaciones, precios y disponibilidad.

Tarjetas de carga (p. ej., Shell Recharge, Maingau, ADAC e-Charge) suelen ser más prácticas que pagar cada sesión por separado.

Pago sin contacto: en cargadores rápidos modernos puedes pagar con tarjeta de crédito.

¿Dónde puedo cargar? Cómo activar un punto de carga

Importante: buenas prácticas al cargar

No bloquees un cargador más de lo necesario.

En cargadores rápidos: lo ideal es cargar hasta el 80 % para reducir esperas.

Si todos los puntos están ocupados: espera con paciencia y no presiones a nadie.

Qué afecta a la autonomía

La autonomía de un eléctrico depende mucho de la conducción y las condiciones:

A velocidades altas en autopista/autovía se reduce notablemente (a 120 km/h, aprox. 50–75 % de la autonomía WLTP).

El frío puede reducirla hasta un 30 %.

La recuperación y la conducción anticipativa mejoran la eficiencia.

Planifica rutas con paradas de carga

En viajes largos conviene planificar. Muchos navegadores de los eléctricos añaden automáticamente paradas de carga a la ruta. También puedes usar apps como A Better Routeplanner (ABRP) para optimizar las pausas.

¿Cómo planificar una ruta?

Consejos para optimizar la autonomía

Conduce con suavidad: lo más eficiente es rodar a unos 80–100 km/h.

Usa el modo Eco: muchos coches incluyen un modo de ahorro.

Preacondiciona el habitáculo: calienta o enfría el coche mientras sigue enchufado.

¿Cómo aumentar la autonomía de mi coche eléctrico?

Conclusión

Los primeros kilómetros en un eléctrico se hacen raros, pero en nada echarás de menos su conducción silenciosa, ágil y eficiente. Planifica bien las paradas, acostúmbrate a la conducción con un solo pedal y verás cómo la movilidad eléctrica se convierte en rutina.

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¿Dónde se carga realmente?